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Archive for the ‘estudios’ Category

Graven with diamonds” es una excelente introducción a la obra de Thomas Wyatt. Nicola Shulman pasa por alto los puntos débiles de Wyatt y se centra en sus fortalezas: una poderosísima personalidad poética, la intensa experiencia que transmite al lector y, sobre todo, el uso de la poesía como arma para cambiar el mundo. Escrito de forma amena y accesible, el estudio de los poemas se aleja de la crítica tradicional; lo más importante para Shulman no es qué o cómo escribía Wyatt, sino por qué.

Ese es el objetivo principal del libro: buscar el motivo oculto detrás de cada poema, de cada verso, relacionando así la obra de Wyatt con su situación personal y el convulso momento político que le tocó vivir. Buen ejemplo de ello es el poema “Blame not my lute” (No culpes a mi laúd). Shulman recupera una teoría según la cual Wyatt utiliza el laúd como una alegoría de la libertad de pensamiento: al romperse sus cuerdas sabemos que el poeta ha sido silenciado, obligado a callar (tal vez por una amante, o quizá por el Rey).

Blame not my Lute!
My Lute and strings may not deny
But as I strike they must obey;
Break not them then so wrongfully,
But wreak thyself some other way;
And though the songs which I indite
Do quit thy change with rightful spite,
Blame not my Lute!

Para analizar la obra de Wyatt, Shulman describe detalladamente la vida en la Corte de los primeros monarcas Tudor (Enrique VII y Enrique VIII), un tiempo de inmensos cambios, considerado nefasto para el canon de la poesía inglesa. La guerra civil y la inestabilidad política provocaron que no hubiese ningún gran poeta inglés durante más de 150 años, de Chaucer a Shakespeare. Y entre ambos se sitúa Thomas Wyatt: un hábil traductor que utilizaba las palabras de otros autores para expresar lo que quería decir, con calculadas variaciones que cambiaban por completo el sentido de los versos originales.

Considerado un poeta mediocre por la mayor parte de los críticos, la fama de Thomas Wyatt se debe a que fue precursor del soneto en lengua inglesa. Pero Shulman argumenta que no sólo fue un maestro de la sutileza y de la síntesis (en un tiempo en donde la “moda” imponía un lenguaje recargado) sino que además modernizó la poesía amorosa, “sacándola” de la Edad Media. Su introspección amorosa lo relaciona con otro gran poeta inglés: John Keats.

Aunque al lector de hoy en día pueda sorprenderle, los poemas de Wyatt tenían vida propia. No fueron compuestos para publicarse, sino para ser susurrados al oído, o para ser intercambiados de forma secreta entre un selecto círculo de no más de 100 personas. Uno de los manuscritos en los que se conservan los poemas de Wyatt es el Ms. Devonshire, documento escrito por miembros de ese “club privado” para el que los chismes de la Corte y los poemas de amor eran moneda común, y que la autora denomina el “Facebook de la época Tudor”.

And graven with diamonds in letters plain,
There is written her fair neck round about;
“Noli me tangere; for Cæsar’s I am,
And wild for to hold, though I seem tame”

Y grabado con diamantes en letras claras
Lleva escrito, alrededor de su hermoso cuello,
“No me toques”, pues del César (Rey) soy,
Y difícil de domar, aunque parezca mansa.

El título del libro hace referencia a un célebre poema de Wyatt dedicado a Ana Bolena. Como no podía ser de otra forma, Shulman aborda el tema de la supuesta relación entre ambos, dejando a un lado las distintas versiones de los biógrafos y ajustándose a la información que proporcionan los poemas de Wyatt. Finalmente, los últimos capítulos del libro se centran en los peligros que el poeta sorteó durante su etapa como embajador en España, cuando sus compatriotas lo acusaban de papista y los españoles querían quemarlo por hereje. En futuras entradas del blog resumiré el apasionante retrato de los años de Wyatt en la Corte Imperial.

En definitiva, “Graven with Diamonds” es un manual perfecto para adentrarse en la obra de Thomas Wyatt y para conocer los entresijos de una época fascinante, que cambiaría Europa para siempre. Aunque el libro no está disponible en español (de momento), al menos los poemas de Wyatt aparecen transcritos en inglés moderno, facilitando la lectura a aquellos que no estén familiarizados con el inglés del siglo XVI.

SHULMAN, NICOLA. “Graven with Diamonds. The Many Lives of Thomas Wyatt: Courtier, Poet, Assassin, Spy“. Short Books, 2011.

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Fuente: “El amor cortés como camuflaje en los poemas de Thomas Wyatt”, de Ingeborg Heine-Harabasz. Universidad Adam Mickiewicz, Poznán (Polonia).

A pesar del resurgimiento de Wyatt entre los especialistas, resulta evidente que este poeta necesita una defensa ante el público en general; especialmente frente a la acusación de que es aburrido porque no hace más que repetir distintas variaciones del tema del amor cortés.

Hay que admitir que el amor cortés está obsoleto hoy en día; y si Wyatt no tuviese nada más que ofrecernos, habría que dejarlo en el mausoleo de los poetas muertos. Pero la etiqueta “amor cortés” o “amor cortesano” resulta insuficiente para clasificar el abanico poético de Wyatt. No sólo una buena parte de sus poemas reflejan un fuerte sentimiento en contra del Petrarquismo, sino que muchos de ellos no tienen nada que ver con el amor. Expresan los problemas y las frustraciones de la vida de Wyatt como cortesano y diplomático al servicio de Henry VIII. Algunos de estos poemas son bastante directos; como por ejemplo:

“Tagus, farewell, that westward with thy streams
Turns up the grains of gold already tried,
With spur and sail for I go seek the Thames,
Gainward the sun that showeth her wealthy pride
And to the town which Brutus sought by dreams
Like bended moon doth lend her lusty side.
My king, my country, alone for whom I live,
Of mighty love the wings for this me give”.

Se trata de una expresión del alivio que sentía Wyatt al volver a Inglaterra después de haber servido, con más bien poca fortuna, como embajador en España. También es una declaración de lealtad al monarca, con la esperanza de aplacar su ira ante el fracaso de la misión. Otra prueba de la amarga desilusión de Wyatt ante la vida de la Corte es el siguiente poema:

“Lux, my fair falcon, and thy fellows all:
How well pleasant it were your liberty:
Ye not forsake me that fair might ye fall.
But they that sometime liked my company:
Like lice away from dead bodies they crawl.
Lo, what a proof in light adversity?
But ye my birds, I swear by all your bells,
Ye be my friends, and so be but few else”.

Wyatt expresa su disgusto por el comportamiento de sus amigos, que le dieron la espalda en cuanto perdió el favor del rey. Es muy interesante el apóstrofe hacia el halcón llamado Lux (“luz”) y sus compañeros, los únicos aliados que le quedan a Wyatt en tiempos de adversidad. Mientras, compara a sus antiguos amigos con piojos afanándose por escapar de un cadáver. Una nueva expresión del desencanto hacia la Corte es el poema:

“Stand who list upon the slipper top
Of court’s estates, and let me here rejoice;
And use me quiet without let or stop,
Unknown in court, that hath such brackish joys:
In hidden place, so let my days forth pass,
That when my years be done, withouten noise,
I may die aged after the common trace.
For him death grippeth right hard by the crope
That is much known of other; and of himself, alas,
Doth die alone, dazed with dreadful face”.

Se trata de una crítica contundente hacia los cortesanos, constantemente en peligro de muerte, que no son capaces de alcanzar el ideal clásico de autoconocimiento (“Nosce te ipsum”) debido a su preocupación por los peligros que les rodean.

Sin embargo, referencias tan claras a asuntos políticos y sociales son más bien escasas. Esto se entiende si revisamos la lista de contemporáneos de Wyatt que fueron ajusticiados tras perder el favor de Henry VIII (por mencionar tan sólo a unos pocos: Sir Thomas More, John Fisher, Thomas Cromwell, Anne Boleyn, o Henry Howard). A pesar de todo, podemos encontrar en la obra de Wyatt algunos poemas en los que claramente utiliza el amor cortés como una máscara bajo la que expresa sus verdaderas preocupaciones. El siguiente ejemplo pertenece a este tipo de poemas:

“You that in love find luck and abundance,
And live in lust and joyful jollity,
Arise, for shame, do away your sluggardy;
Arise, I say, do May some observance!
Let me in bed lie dreaming in mischance;
Let me remember the haps most unhappy,
That me betide in May most commonly,
As one whom love list little to advance.
Sephanes said true that my nativity
Mischanced was with the ruler of the May.
He guessed, I prove of that the verity;
In May, my wealth, and eke my life I say
Have stonde so oft in such perplexity.
Rejoice! let me dream of your felicity”.

A primera vista, se trata de un típico soneto petrarquista, en donde contrasta la alegría de los amores del pasado (primer cuarteto) con la melancolía actual del poeta (segundo cuarteto). La causa parece ser la llegada de Mayo, mes del amor, el placer y la diversión.

El sexteto revela que su tristeza no se debe a un capricho pasajero o a un caso en particular de desamor, sino a un estado más genérico. Habla de una maldición que le persigue desde su nacimiento, por culpa de las estrellas: según el astrólogo Sephane, Venus “el soberano de Mayo” está marcado por una especie de fuerza negativa. Así, puesto que generalmente el mes de Mayo le ha traído una gran infelicidad al narrador-poeta, éste se encuentra desanimado y tan sólo quiere soñar con la felicidad de otros.

En una primera lectura, nada nos lleva a pensar que este poema trate de nada más que el infortunio en el amor. Los versos 12 y 13 no contradicen esta teoría, ya que “salud”, en tiempos de Thomas Wyatt, significaba también “condición de ser feliz y próspero, bienestar” y la amenaza de muerte del amante es un lugar común en la poesía amorosa. Pero cuando estudiamos la biografía de Wyatt, descubrimos que esos “frecuentes problemas” durante el mes de Mayo tienen una naturaleza bien distinta.

En Mayo de 1534 fue arrestado y encarcelado tras haber matado a un oficial durante una pelea. En Mayo de 1536 fue encarcelado en la Torre de Londres, presenciando la ejecución de Anne Boleyn y varios cortesanos acusados de ser amantes de la infortunada reina. En Mayo de 1540, Wyatt contempla la caída de Sir Thomas Cromwell, su protector, que fue ejecutado a finales de Julio. Este suceso le impulsó a escribir otro poema de contenido político, en este caso enmascarado tras una pose tradicional:

“The pillar perished is whereto I leant,
The strongest stay of mine unquiet mind;
The like of it no man again can find,
From East to West, still seeking though he went.
To mine unhap! for hap away hath rent
Of all my joy, the very bark and rind;
And I, alas, by chance am thus assigned
Dearly to mourn till death do it relent.
But since that thus it is by destiny,
What can I more but have a woeful heart,
My pen in plaint, my voice in woeful cry,
My mind in woe, my body full of smart.
And I my self, my self always to hate
Till dreadfull death do ease my doleful state”.

(Ver traducción al español aquí).

Wyatt adapta el soneto de Petrarca “Rotta e lalta colonna e’l verde lauro”, una elegía a la muerte del Cardenal Colonna y su adorada Laura, transformándolo en una condena de la caída y muerte de Thomas Cromwell: “el pilar” que apoyaba su posición como cortesano y diplomático, y cuyo derrumbamiento ponía en peligro la vida del propio Wyatt. De hecho, meses después perdió de nuevo el favor del rey, fue hecho prisionero y despojado de todas sus posesiones. Una vez más, vemos un poema que en la superficie parece no ser más que un lamento convencional basado en un homenaje a Petrarca, y sólo una evidencia externa nos permite entender el significado más profundo del poema.

(Continuará).

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Traducción del artículo “Wyatt, Tudor Translator of Petrarca”, de Joseph Pivato (Athabasca University).

Desde que en 1557 el editor de Songes and Sonettes intentó “perfeccionar” el verso de Wyatt haciéndolo más regular (e impidiendo así que conociésemos las verdaderas intenciones del poeta), los sonetos de Wyatt se han malinterpretado de una u otra forma.

Los críticos suelen aproximarse a la poesía de Wyatt con una interpretación preconcebida de su significado y una idea predispuesta de la evolución de sus composiciones (desde las pobres traducciones iniciales hasta que poco a poco fue independizándose de los sonetos de Petrarca). Pero la mayor parte de la crítica no tiene en cuenta que, puesto que se desconoce la cronología de las composiciones de Wyatt, tan sólo se pueden hacer conjeturas acerca de esa evolución.

Existen numerosos ejemplos de interpretaciones más que cuestionables de los sonetos de Wyatt. C. S. Lewis comentó que había traducido los peores sonetos de Petrarca, haciéndole parecer esta observación más perspicaz que el propio sonetista inglés. Por lo que se sabe, Wyatt tradujo unos veinte sonetos de Petrarca; muchos de ellos constituyen excelentes ejemplos del estilo del poeta italiano.

En el prólogo a su Collected Poems of Sir Thomas Wyatt, Kenneth Muir infravalora la importancia histórica que se le da a la introducción del soneto en la poesía inglesa por parte de Wyatt. Asegura que esa composición estaba plenamente instaurada en Inglaterra tan sólo dos generaciones después de las primeras traducciones de Wyatt. Pero hay que tener en cuenta que su trabajo fue muy difundido, como evidencian las nueve ediciones que se hicieron del Songes and Sonnettes de Tottel entre 1557 y 1587. La Miscelánea contiene noventa y cinco poemas de los poemas de Wyatt, incluidos sonetos que parecen haber servido de modelo para el Astrophil and Stella de Sidney (1591).

Mientras que estos críticos intentan reducir la importancia de las traducciones de Wyatt en la literatura inglesa, otros tratan de enfatizar su originalidad. J.W Lever destaca la evolución de la obra de Wyatt desde la mera traducción hasta la expresión del individualismo característico de la época Tudor. Señala el soneto CCXVII, Divers doth use como una ruptura clara y explícita con el pensamiento petrarquista. Sin embargo, los últimos versos del soneto y la referencia a la “dama veleidosa”

But let it pass, and think it is of kind
That often change doth please a woman’s mind.

(Pero no hagáis caso, y pensad que está en su naturaleza
Pues a menudo cambia de parecer el pensamiento de una mujer).

tienen su fuente en los versos finales del soneto CLXXXIII de Petrarca, Se’l dolce squardo di costei m’ancide:

Femina è cosa mobil per natura:
Ond’ io so ben, ch’ un amoroso stato
In cor di donna picciol tempo dura.

(La mujer es cambiante por naturaleza:
Bien sé yo que el amor
Poco tiempo dura en el corazón de una dama).

Ambos poetas describen la inconstancia de la naturaleza femenina (kind/natura). ¿Es esa la “clara ruptura” con el petrarquismo europeo?

De forma similar, Douglas L. Peterson cita la sátira de Wyatt Mine own John Poynz para indicar la actitud personal del poeta contra la Corte de Henry VIII. Asegura que el autor inglés se opone por razones éticas a la retórica, a los sofistas y a la inteligencia “artificial”. Pero la composición de Wyatt se inspira en la Sátira X de Luigi Alamanni (A Tomaso Sertini), mucho más que en el disgusto que le ocasionaba la palabrería de la Corte. La sátira es un buen ejemplo de la maestría de Wyatt, ya que el poeta usa la terza rima italiana en inglés, traduciendo pasajes que adapta a su situación personal y haciendo los cambios necesarios para ajustarlos al contexto inglés.

Resulta inútil aproximarse a Wyatt o a cualquier autor del Renacimiento con los conceptos y los prejuicios del siglo XX acerca de la originalidad. Durante el Renacimiento, la imitación fue muy importante para el desarrollo la poesía.

(Continúa).

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Fuente: The Cambridge History of English and American Literature in 18 Volumes (1907–21). Volume III. Renascence and Reformation.

Continuación de:

La Nueva Poesía Inglesa (I): Tottel’s Miscellany
La Nueva Poesía Inglesa (II): Thomas Wyatt

La Nueva Poesía Inglesa (III): Los sonetos de Wyatt
La Nueva Poesía Inglesa (IV): El amor en Wyatt


5. Los epigramas, las sátiras y las piezas religiosas de Wyatt

El mismo sentimiento que Wyatt destila en los sonetos aparece aún más claro en el resto de su poesía, especialmente en las composiciones cortas. “What should I say! Since Faith is dead” (Qué podría decir, cuando la confianza ha muerto), una cancioncilla de versos tetrasílabos con estribillo, es una despedida elegante y resuelta de su amada. Es en estas piezas más ligeras donde encontramos el mejor trabajo de Wyatt. “Forget not yet” (No olvides aún) es de sobra conocido por los lectores de poesía inglesa.

Este tipo de poemas son interesantes por dos elementos: el uso del estribillo y la impresión inconfundible que transmiten al haber sido compuestos para ser cantados. El estribillo es un valioso recurso para hilvanar un poema, ayudando a Wyatt a ser más claro, exacto y musical.

Sería precipitado afirmar que durante el reinado de Henry VIII la música ejercía una influencia determinante en la forma de la poesía. Pero en aquel tiempo los poemas solían escribirse para ser cantados; y si las letras nos resultan armónicas hoy en día, habría que darle a la música parte del crédito en este logro.

Pero en Wyatt no encontramos las elaboradas armonías métricas de la Época Isabelina. Sus estrofas son siempre cortas y de construcción sencilla, sin demasiada complicación en la rima. Por eso tienen una dulzura, una solemnidad y una sinceridad que las hace enormemente atractivas. Pero su papel en la historia de la poesía inglesa es más importante que sus cualidades intrínsecas. En ellas encontramos, por primera vez, un estudio deliberado sobre el sentimiento poético que emana del corazón, lo que habría de considerarse como uno de los grandes logros de la poesía inglesa.

Además de los sonetos y los poemas cortos, el trabajo de Wyatt puede dividirse en otros tres grupos: epigramas, sátiras y piezas religiosas. Los epigramas de Wyatt expresan una imagen poética o una paradoja representada gráficamente. En cuanto a la temática, difieren poco de sus sonetos más “metafísicos”, aunque tanto unos como otros denotan un fuerte contenido personal. Algunos ejemplos son “The Lover professeth himself constant” (El amante se confiesa fiel) o “Wiat, being in prison, to Brian” (Wyatt, desde prisión, a Bryan), escrito probablemente durante su encarcelamiento en 1540 y dirigido a su amigo Sir Francis Bryan, también poeta.

En la forma y construcción de los epigramas, el modelo de Wyatt son los strambotti de Serafino: octavas decasílabas con rima abababcc. En cuanto a las ideas expresadas en ellos, el poeta suele buscar su fuente de inspiración en los clásicos: Séneca, Flavio Josefo, Ausonio y probablemente Platón, son algunos de los autores de los que bebe Wyatt.

De mayor interés personal y técnico son sus sátiras (tres en total), escritas durante su retiro en Allington, hacia el final de su activa y agitada vida.

La primera sátira, “Of the meane and sure estate written to John Poins”, es una fábula sobre un ratón de campo y otro de ciudad, que adapta de Horacio; probablemente también esté relacionada con el poema de Henryson The Uponlandis Mous and the Burges Mous”, aunque aún no se había impreso.

La segunda sátira, “Of the courtiers life written to John Poins”, es la adaptación de una sátira de Luigi Alamanni; en ella el autor, desdeñando las adulaciones y las mentiras de los cortesanos, concluye que es mejor vivir retirado.

La tercera sátira, “How to use the court and him selfe therin, written to syr Fraunces Bryan”, adapta una idea original de Horacio y predica irónicamente la doctrina de “guarda el dinero en tu bolsa”.

Las adaptaciones de Wyatt son libres, tomando ideas de distintos autores. Hay varias referencias, por ejemplo, a Chaucer. Aunque sean adaptaciones, estas sátiras tienen una auténtica huella de autenticidad. Los peligros de la vida cortesana y las bondades de un retiro honrado son un tema común con el resto de autores de la Tottel’s Miscellany. Pero ningún otro autor escribe con un fervor tan convincente, con tanta rectitud y masculinidad como Wyatt. Su personalidad se hace más patente en las sátiras que en cualquier otro de sus poemas. Y la aspereza de su forma parece haber sido adoptada a propósito para expresar mejor la honestidad de su indignación.

Cincuenta años después, Hall, autor del Virgidemiarum, se consideró a sí mismo como el primer escritor satírico inglés, pero está claro que Wyatt fue el precursor. Utilizó la métrica de Alamanni (la terza rima): versos decasílabos con rimas “enlazadas” ababcbcdcded. Este también es el esquema rítmico que usa en sus versiones de los Siete Salmos Penitenciales, que probablemente compuso durante el mismo período de su vida que las sátiras.

Cada salmo es introducido por una ensoñación narrativa, que toma como modelo de la Praefatio Poetica de Beza. Las versiones de los salmos son libres; de hecho, son más bien un pretexto para que el poeta exprese sus propios sentimientos. En ellos, el rey David está consternado por sus pecados, consumido “hasta la médula” por el remordimiento, y lleno de miedos por el Juicio Final.

Se ha dicho antes que Wyatt fue un hombre versado en francés, italiano y cultura clásica. También conocía a Chaucer, como demuestran algunas de sus referencias y citas. Pero su uso casi exclusivo de los modelos franceses e italianos indica que no estudió a Chaucer por su versificación.

La poesía de Wyatt expresa el encanto de un espíritu fuerte y valiente. Sus fallos técnicos son los de un pionero, pero su mayor reconocimiento recae en el esfuerzo por dignificar su lengua nativa, convirtiéndola en el vehículo de la poesía “educada” de la corte; un esfuerzo que su modelo a seguir, Petrarca, también había realizado en su tiempo. Wyatt utiliza,  de acuerdo con los preceptos de Castiglione, la forma de hablar propia de su tiempo, libre de la afectación de arcaísmos. Por eso, es raro que el lector moderno encuentre en su poesía palabras extravagantes o desconocidas.

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Fuente: The Cambridge History of English and American Literature in 18 Volumes (1907–21). Volume III. Renascence and Reformation.

Continuación de:

La Nueva Poesía Inglesa (I): Tottel’s Miscellany
La Nueva Poesía Inglesa (II): Thomas Wyatt

La Nueva Poesía Inglesa (III): Los sonetos de Wyatt


4. El amor en Wyatt.

El servicio de Wyatt a la poesía inglesa no termina con la introducción del soneto. Su estudio de Petrarca y otros autores italianos tuvo como consecuencia otra innovación casi tan importante: la introducción de las referencias personales. Desaparecen los personajes, sentimientos y mecanismos convencionales heredados del “Roman de la Rose. En su lugar, surge una poesía intencionadamente personal y, de alguna forma, verdaderamente introspectiva. Siguiendo el ejemplo de Petrarca, Wyatt habla en su poesía amorosa casi exclusivamente de su propio sufrimiento, causado por la crueldad de su amada; un sentimiento mucho más frecuente que el de la alegría por la gentileza de la dama.

Argumentar que muchos de los sonetos son traducciones y, por tanto, no pueden representar los auténticos sentimientos del traductor, es cuestionar a casi todos los sonetistas isabelinos. Las alegrías y las penas del amor son las mismas en todas las épocas; es la forma de expresarlas lo que cambia. La nueva forma, cuya existencia debe ser atribuida a Wyatt, muestra la emoción personal del poeta al hablar de su propio corazón.Y en Wyatt encontramos constantemente pruebas de ello.

El poeta adapta frecuentemente el esquema petrarquista en cuanto al contenido del soneto. Sucede esto, por ejemplo, en “My galley chargèd with forgetfulness”, una versión del “Passa la nave mia” de Petrarca.

My galley chargèd with forgetfulness
Through sharp seas, in winter night doth pass
Tween rock and rock; and eke mine enemy, alas,
That is my lord steereth with cruelness.
And every oar a thought in readiness,
As though that death were light in such a case.
An endless wind doth tear the sail apace
Of forcèd sighs and trusty fearfulness.
A rain of tears, a cloud of dark disdain,
Hath done the wearied cords great hinderance,
Wreathed with error and eke with ignorance.
The stars be hid that led me to this pain
Drownèd is reason that should me consort,
And I remain despairing of the port.

Mi galera cargada de olvido
por ásperos mares en noche de invierno pasa
entre roca y roca; y también mi enemigo, ay,
que es mi señor, la gobierna con crueldad.
Y cada remo un pensamiento dispuesto,
como si la muerte fuera leve en tal caso.
Un viento eterno rasga la vela a toda prisa
de suspiros forzados y confiada timidez.
Una lluvia de lágrimas, una nube de oscuro desdén,
han hecho a las fatigadas cuerdas gran daño,
ceñidas de error y también de ignorancia.
Ocultas están las estrellas que me trajeron a este dolor,
ahogada está la razón que me debería acompañar,
y aún desespero del puerto.

Su corazón es un barco que navega en un mar tempestuoso, gobernado cruelmente por su enemigo, que es al mismo tiempo su señor. Los remos son pensamientos; el viento, lamentos; la lluvia, lágrimas; las nubes son desdén; las sogas están trenzadas con errores e ignorancia. Mientras, la razón, que debía ser su consuelo, yace ahogada.

Sin la aportación personal, la maestría de Wyatt se hubiese limitado a sus reformas métricas. Pero la autenticidad y originalidad del poeta se muestra cuando modifica los sonetos originales escribiendo sobre su propio corazón. Tenemos, por ejemplo, “Lyke unto these unmesurable mountaines”, una versión de un poema de Melin de St. Gelays. O los versos 5-8 de su soneto, “Yet was I never of your love atreved” en donde contradice rotundamente el sentimentalismo de Petrarca.

Y aunque más de una vez se muestra como el esclavo de su señora (tal y como prescribe el código del amor cortés), en “My love to scorn” se despide de su amada al declarar rotundamente que:

“As there is a certayn time to rage,
So is there time such madnes to aswage.”

“Si bien hay un tiempo destinado al tormento,
También hay otro para aliviar tanta locura”.

No resulta extraño encontrar un sentimiento tan característicamente inglés. El ideal del amor cortés, establecido en “El Cortesano” de Castiglione, aún pesaba mucho en Inglaterra. Pero quizá haya algo en el temperamento inglés que impida su completa aceptación en materia de servidumbre amorosa.

Continúa en:

La Nueva Poesía Inglesa (V): Los epigramas, las sátiras y las piezas religiosas de Wyatt

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Fuente: The Cambridge History of English and American Literature in 18 Volumes (1907–21). Volume III. Renascence and Reformation.

Continuación de:

La Nueva Poesía Inglesa (I): Tottel’s Miscellany
La Nueva Poesía Inglesa (II): Thomas Wyatt


3. Los sonetos de Wyatt.

La herramienta principal de Wyatt fue el soneto, composición que introdujo en Inglaterra. De todas las formas poéticas, el soneto es donde más difícil resulta ser críptico, redundante o irregular. Su estructura y longitud obligan al escritor a ir al grano, a ser directo e intenso, ya que un soneto débil proclama su debilidad de un sólo vistazo. No existe nada mejor contra los titubeos, la imprecisión y el metro irregular.

La introducción de esta composición constituye la mayor de las contribuciones de Thomas Wyatt a la poesía inglesa. Su modelo a seguir fue el soneto de Petrarca, a quien estudió con afán. Wyatt escribió alrededor de treinta sonetos: diez de ellos son traducciones de Petrarca, y otros dos guardan una gran deuda con el autor italiano. Pero el caso es que Wyatt tomó la decisión consciente de no imitar con exactitud la forma del soneto petrarquista. Y la inmensa mayoría de los sonetistas ingleses anteriores a Milton siguieron su ejemplo.

La diferencia principal era la siguiente: mientras que el sexteto del soneto petrarquista nunca terminaba con un pareado, las composiciones de Sir Thomas Wyatt (y en general todos los sonetos isabelinos) casi siempre lo hacen. El efecto producido (un final contundente) es opuesto al del soneto tradicional, que va creciendo en intensidad durante el octeto, para perder fuerza poco a poco durante el sexteto final.

El pareado final ha sido usado de forma tan brillante por los escritores ingleses que cualquier objeción a la elección de Wyatt está fuera de lugar. Probablemente, el poeta adoptó este método en parte debido a la estrofa preferida de Chaucer, la Estrofa Real: siete versos con rima ababbcc.

De los sonetos de Wyatt, dos o tres (por ejemplo, “Was never file”; “Some fowles there be”; “How oft have I”), se dividen en dos grupos de siete versos cada uno. Pero está claro que ese no fue el principio bajo el que construyó sus sonetos. En general, la separación entre el octeto y el sexteto está claramente marcada, y la rima del octeto coincide con la utilizada en la tradición petrarquista (abbaabba) con algunas variaciones ocasionales (la más común, abbaacca).

Como pionero que fue, no se le puede exigir a Wyatt la perfección. Ha sido descrito como un hombre que superó numerosos obstáculos: tropezaba y caía continuamente, pero siempre seguía adelante. Puede que la mejor forma de ilustrar sus méritos y sus defectos sea citar uno de sus sonetos, una versión de un poema de Petrarca que también fue traducido por Surrey.

The longe love that in my thought doeth harbar (versión del Canzionere 140 de Petrarca)

The longe love that in my thought doeth harbar
And in myn hert doeth kepe his residence
Into my face preseth with bold pretence
And therein campeth, spreding his baner.
She that me lerneth to love and suffre
And will that my trust and lustes negligence
Be rayned by reason, shame, and reverence,
With his hardines taketh displeasure.
Wherewithall, vnto the hertes forrest he fleith,
Leving his entreprise with payne and cry,
And there him hideth and not appereth.
What may I do when my maister fereth,
But in the felde with him to lyve and dye?
For goode is the liff ending faithfully.

El largo amor que en el pensamiento se me aloja,
y en el corazón mantiene su residencia,
al rostro empuja con osada pretensión,
y aquí acampa, extendiendo su enseña.
La que me enseña a amar y sufrir
y quiere que mi fe y la negligencia de mi de deseo
las frenen razón, vergüenza y reverencia
con su audacia se disgusta.
Con lo que al bosque del corazón él huye,
dejando su empresa con pena y llanto,
y allí se esconde, y no aparece.
¿Qué puedo hacer yo, cuando mi señor teme,
sino en el campo con él vivir y morir?
Pues buena es la vida que acaba fielmente.

Es evidente que el autor de este soneto tiene mucho que aprender, sobre todo en cuestiones de acento prosódico y ritmo. Resulta comprensible la elección de los yambos harber, banner, suffer, campeth, preaseth y forest; pero en el verso 6 tenemos que elegir entre el énfasis de una palabra sin imporancia como my, o la “e” final articulada de lustes.

En el verso 8, no podemos dejar de sorprendernos con hardinesse, takes, o displè-a-sùre. Curiosamente, en los versos 11 y 12, vemos que appeareth rima con feareth (no como rima doble, sino sólo en la última sílaba). Y en el último verso, deposita el énfasis en el the. El autor parece haber desarrollado con destreza el requisito de que cada verso decasílabo tenga diez sílabas, pero aún se muestra inseguro en cuestiones de ritmo y rima. Algunos versos dan la impresión de que Wyatt contaba las sílabas con sus dedos, y el lector está tentado de hacer lo mismo. Por otra parte, la hermosura del décimo verso prueba que, aunque todavía sin destreza, nos encontramos ante un verdadero poeta.

El uso de la cesura es débil y a menudo sin sentido, y la impresión general es la de un hombre luchando contra un problema que lo supera. Pero es justo recordar dos cosas: primero, que la pronunciación estaba en aquel entonces en un estado de cambio; y en segundo lugar, que Wyatt realizó un gran avance técnico y parte de la rudeza de su trabajo se debe al texto defectuoso de la primera edición de la Tottel’s Miscellany, en parte corregido en la segunda edición.

G. F. Nott descubrió que Wyatt marcaba de vez en cuando la cesura con su propia mano, y otras veces indicaba el modo de deshacerse de una sílaba redundante. Con todo, hay sonetos (por ejemplo, “Unstable dream”) que discurren con suavidad, mostrando que la maestría llega finalmente con la práctica y que muchos errores no se deben a fallos en la comprensión del manuscrito.

Continúa en:

La Nueva Poesía Inglesa (IV): El tratamiento amoroso en Wyatt
La Nueva Poesía Inglesa (V): Los epigramas, las sátiras y las piezas religiosas de Wyatt

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Fuente: The Cambridge History of English and American Literature in 18 Volumes (1907–21). Volume III. Renascence and Reformation.

Continuación de:

La Nueva Poesía Inglesa (I): Tottel’s Miscellany


2. Thomas Wyatt.

El movimiento de la Nueva Poesía tuvo un pionero y dos líderes. El pionero fue Sir Thomas Wyatt, al que se unió posteriormente Henry Howard, Conde de Surrey. Un esbozo de sus vidas, especialmente la del primero, puede ser de interés para ayudar a mostrar el verdadero alcance de la influencia europea en la Nueva Poesía Inglesa.

Thomas Wyatt nació alrededor de 1503. Fue educado en Cambridge y Oxford. En 1511, su padre fue nombrado condestable junto con Sir Thomas Boleyn. Desde niño, Wyatt tuvo contacto con la hija de Sir Thomas, Anne Boleyn, una dama con quien habría de relacionársele muy estrechamente en el futuro.

En 1526, Wyatt acompañó a Sir Thomas Cheney en una misión diplomática en Francia. En 1527, fue enviado con  el embajador inglés, Sir John Russell, a la Corte Papal. En esa época visitó Venecia, Ferrara, Bolonia y Florencia. A su vuelta, fue capturado por las Fuerzas Imperiales al servicio del Duque de Borbón, pero consiguió escapar. En 1528, recibió el título de Gran Mariscal en Calais. En 1537, fue enviado como embajador ante el Emperador Carlos V, y permaneció en el continente (fundamentalmente en España) hasta 1539.

En abril de ese mismo año fue llamado a consultas por culpa de las intrigas de un compañero de embajada, Edmund Bonner. Al final de ese año, fue enviado a Flandes para encontrarse con el Emperador y seguirlo hasta París, de donde volvería en 1540. Tras la caída de Cromwell (que había apoyado a Wyatt) Bonner consiguió que Thomas fuese encerrado en la Torre de Londres, acusado de traición. Finalmente, fue liberado tras negar las acusaciones y haber pedido la clemencia del rey.

Wyatt se retiró a su casa de Allington, en Kent, y empleó su tiempo libre en escribir sus sátiras y paráfrasis de los Salmos Penitenciales. A finales del verano de 1542, estando enfermo, recibió la orden de conducir hasta Londres al embajador del Emperador. Al apresurarse en cumplir su misión, contrajo una fiebre y murió por el camino, en Sherborne, el 11 de octubre.

Es preciso mencionar un episodio anterior de la vida de Thomas Wyatt. Tradicionalmente se ha considerado que, en su juventud, Thomas fue el amante de Anne Boleyn. Se ha documentado que, cuando el rey quiso hacerla su esposa, Wyatt le informó de que había mantenido una relación con ella. Sea cual sea la verdad de este oscuro asunto, Thomas Wyatt actuó como Aguador Real en la coronación de la segunda esposa de Henry VIII, en 1533. También fue hecho prisionero cuando la reina cayó en desgracia, en mayo de 1536.

Uno de sus sonetos, “Whoso list to hunt” (Quien quiera cazar), claramente hace referencia a Anne Boleyn en el verso: “Noli me tangere; for Caesar’s I am” (No me toques, pues soy del César), imitación de la Rima 157 de Petrarca “Una candida cerva”. También hay un epigrama titulado “Of His Love called Anna” (De su amada, llamada Anna) y otra referencia a Anne ha sido encontrada por algunos críticos en el soneto “Though I myself be bridled of my mind” (Aunque yo mismo llevo riendas en mi mente). Los sucesos acontecidos en mayo de 1536, sin duda, le llevaron a comentar que mayo era el mes más desafortunado del año.

Hemos visto que Wyatt viajaba con frecuencia al extranjero, y que pasó algún tiempo en Italia. Fue allí en donde entró en contacto con las ideas y las formas que habrían de rejuvenecer la poesía inglesa. Aunque no es este el lugar para explicar los cambios que se produjeron en la versificación entre Chaucer y los poetas isabelinos, cabe decir que ni los principios del ritmo y el acento de Chaucer, o aún menos su gramática, fueron completamente asimilados por sus seguidores (Lydgate, Occleve y Hawes).

Al especial cuidado de Chaucer por colocar un acento o una pausa en el verso, le siguieron un desorden caótico y una dicción redundante, débil y extraña. Además, la “e” final articulada, de la que Chaucer había hecho un ingenioso uso, había sido desterrada del habla común. Y el acento final de palabras derivadas del francés (como favour, virtue, travail) había comenzado a colocarse en la primera sílaba, produciendo una confusa irregularidad prosódica.

Fue misión de Wyatt y de su joven contemporáneo, Surrey, sustituir el caos por el orden; especialmente a través de la influencia italiana que llevarían a la poesía inglesa. Un influjo que posteriormente se uniría al de la tradición clásica,  gracias a Spenser.

Continúa en:

La Nueva Poesía Inglesa (III): Los sonetos de Thomas Wyatt
La Nueva Poesía Inglesa (IV): El tratamiento amoroso en Wyatt
La Nueva Poesía Inglesa (V): Los epigramas, las sátiras y las piezas religiosas de Wyatt

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