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Archive for the ‘vida’ Category

Hacia la primavera de 1537, Cromwell llevaba tiempo planeando una nueva alianza de Inglaterra con España. Era consciente de que los acontecimientos de los últimos años (el divorcio de Enrique VIII con Catalina de Aragón y la ruptura con la Iglesia de Roma) habían enturbiado las relaciones entre ambos países.

Inglaterra contaba entonces con un emisario en la corte imperial: el Dr. Pate, un sacerdote. Nadie en su sano juicio esperaba de él que crease una alianza con España al mismo tiempo que defendía el divorcio de Enrique, su nueva posición como cabeza de la iglesia de Inglaterra, y la ilegitimidad de la princesa María (prima de Carlos I). Era necesario designar un nuevo embajador.

Thomas Cromwell

Thomas Cromwell

Thomas Wyatt apenas tenía experiencia diplomática (en su juventud había asistido a Sir Thomas Cheney en Francia y a Sir John Russell en Italia). ¿Por qué entonces, habiendo candidatos con más experiencia, fue el hombre elegido por Cromwell para una misión tan delicada?

Principalmente por dos razones: la primera, que Wyatt le debía la vida (Cromwell había evitado que lo ejecutaran en mayo de 1536), por lo que su lealtad estaba garantizada; y la segunda, que era el mejor poeta de Inglaterra.

Fue enviado a España como “personalidad de gran reputación”. Cromwell estaba convencido de que impresionaría a los españoles: dominaba varios idiomas y, como poeta, estaba acostumbrado a utilizar el lenguaje de forma ingeniosa.

Wyatt sabía que lo enviaban a una misión casi imposible:

Nunca solicité la embajada, pero la obediencia debida a mi señor me impidió rechazarla.

Le sobraban razones para no desear el puesto. Por primera vez, el embajador inglés tenía que actuar sin el apoyo de una estructura oficial: “sin más consejero que mi alocada cabeza“. Además, Wyatt se veía obligado a dejar sus asuntos personales en manos de otros (de forma un tanto negligente, según Cromwell). También estaban la añoranza por su país y la sensación de exilio forzoso. Pero lo peor, a juicio de Wyatt, era que debía costearse él mismo los gastos.

Siempre había tenido cierta predisposición hacia el despilfarro. La muerte de su padre lo había convertido en uno de los hombres más ricos de Inglaterra, pero solo en tierras: aún debía una importante cantidad de dinero a la Corona. El Tesorero Real intentó (en vano) cobrar la deuda antes de que partiese hacia España, y una vez más Cromwell intervino en favor de Wyatt.

Salió hacia España, vía París, la primera semana de abril de 1537. Los acontecimientos en Europa se habían precipitado en contra de Inglaterra: tras décadas de disputas territoriales, se rumoreaba que Francia y España estaban a punto de firmar un tratado, auspiciado por Roma.

El Papa Pablo III había encargado la misión de paz al cardenal Reginald Pole, antiguo protegido del rey, descendiente de la dinastía Plantagenet y serio aspirante al trono de Inglaterra. Era el peor escenario posible para Enrique, que con sus acciones se había convertido en blanco de las iras de la Europa católica. Debía evitar a toda costa que Francia y España se aliasen con Roma en contra de Inglaterra. Las vidas de Wyatt y Pole estaban a punto de cruzarse.

El cardenal Reginald Pole

El cardenal Reginald Pole

En París, Wyatt se reunió con los embajadores de Inglaterra en Francia: Stephen Gardiner, obispo de Winchester, y Sir Francis Bryan, otro eminente poeta. Bryan estaba decidido a asesinar a Pole, que también se encontraba en Francia. Pero el cardenal fue alertado del peligro y logró escapar.

Thomas Wyatt llegó a Valladolid el 21 de junio de 1537. Según fuentes de la época, se presentó ante el emperador

sin pompa ni alarde de sí mismo, sino con palabras sobrias y discretas, como un hombre sabio.

Había recibido instrucciones muy precisas de Cromwell:

  • Comprobar la “profundidad del afecto del emperador” por Inglaterra.
  • Investigar el alcance del compromiso entre España y Francia.
  • Si el tratado entre ambos países fuese inevitable, postularse como intermediario y eliminar a Roma (o al cardenal Pole) de la ecuación.
  • Evitar bajo cualquier concepto una alianza del eje España-Francia-Roma.
  • Negociar los matrimonios con nobles españoles de las princesas María e Isabel.
  • Evitar el matrimonio entre la sobrina del emperador, la duquesa de Milán, y uno de los príncipes franceses.

Para todo ello, Wyatt no contaba con más recursos que su ingenio y sus dotes de persuasión.

A los españoles no les interesaban las alianzas matrimoniales con Inglaterra. Hasta que en octubre de 1537, la muerte de Jane Seymour colocaba de nuevo a Enrique “en el mercado”. La posibilidad de que el rey de Inglaterra se casase con la duquesa de Milán puso en alerta a los franceses. Wyatt se vio inmerso en una ardua negociación en la que el emperador jugaba a dos bandas, prometiendo el estratégico ducado de Milán tanto a Inglaterra como a Francia.

La Duquesa de Milán

La Duquesa de Milán

A Carlos I le gustaba hablar con Wyatt. Ningún otro embajador era convocado tan a menudo, y su relación empezó a despertar los recelos de los franceses. En el verano de 1538, una delegación francesa viajó a Inglaterra con la misión de desprestigiarlo, acusándolo de estar al servicio del emperador y no de Enrique. En aquella época, Wyatt escribió:

El rey debería enviar (como embajador) a aquel en quien confíe, o confiar en aquel que ha enviado.

Pero nada era más sencillo que despertar las sospechas del monarca inglés.

Enrique ordenó a Edmund Bonner, futuro obispo de Londres, viajar a España con la excusa de ayudar a Wyatt en su embajada. Su verdadera misión era espiarlo e informar de su comportamiento. Bonner pasaría a la historia con el sobrenombre de “el Sanguinario”, y sería tristemente célebre por quemar católicos durante el reinado de Enrique y protestantes durante el de María.

Bonner torturando a un prisionero

Grabado que muestra a Bonner torturando a un prisionero

Bonner resultó ser un espía aceptable, pero un terrible diplomático. Sus modales bruscos, su vanidad y su torpeza con los idiomas lo convirtieron en un personaje grotesco a ojos de los españoles. El propio Wyatt se avergonzaba de que lo vieran con él. Temeroso de que estropeara las negociaciones con el emperador (no dominaba el francés, idioma que hablaba Carlos I), le impidió entrar en la sala de audiencias. Ese gesto sería catastrófico para Wyatt.

En el verano de 1538 se celebró en Niza una conferencia de paz entre Francia y España. Pese a los esfuerzos diplomáticos de Inglaterra, Roma fue la mediadora. A Wyatt se le agotaban los recursos. Temiendo que se estuviese fraguando un ataque contra Enrique, organizó un encuentro con el cardenal Pole. Un nuevo error.

Cuatro días antes de la llegada del rey Francisco I a Niza, Wyatt fue enviado a Inglaterra con una propuesta de matrimonio para Enrique. El emperador le prometió que no cerraría ningún trato con los franceses si regresaba con una respuesta antes de 25 días. En teoría, la empresa era posible; pero el mal tiempo retrasó a Wyatt. Cuando volvió a Niza, era demasiado tarde. En Londres, Cromwell empezó a valorar una alianza con los luteranos, formalizada a través del matrimonio de Enrique con Ana de Cléveris.

Ana de Cléveris

Ana de Cléveris

En otoño de 1538, Enrique estaba furioso con sus embajadores en Francia y España. Sospechaba que Gardiner o Wyatt habían alertado al cardenal Pole del plan para asesinarlo:

¡Por Dios! No hablaré con Francia hasta que tenga allí a un nuevo embajador: el Dr. Bonner. Los otros me han fallado y se han dejado seducir por Wyatt, con quien no estoy contento.

En cuanto Bonner tomó posesión de su puesto como nuevo embajador en París, escribió una carta a Cromwell enumerando las “faltas” de Thomas Wyatt: era uña y carne con el emperador; hablaba a solas con Granvela, el consejero imperial; no le dejaba leer la correspondencia que mantenía con su ayudante, John Mason; alternaba con prostitutas, etc. Los historiadores hablan de esta carta como la “Acusación del obispo Bonner“.

Siendo Wyatt un reconocido evangélico, Bonner no se atrevió a acusarlo de “papista”; pero sí lo hizo indirectamente, al señalar a su ayudante. Esperaba que, de esa forma, Wyatt fuese imputado por asociación.

Respecto a esta acusación, Wyatt tenía otro problema: su amante oficial, Elizabeth Darrell, era católica. Antigua dama de compañía de la reina Catalina, se negaba a renunciar a su fe. Su supervivencia en la Corte podría haber sido la recompensa a Wyatt tras una hipotética declaración contra Ana Bolena en 1536. Cuando se fue a España, Wyatt dejó a Elizabeth al servicio del Marqués de Exeter.

Cromwell recibió la carta de Bonner a principios de septiembre de 1538. De haber querido, podría haber apresado a Wyatt. Pero se limitó a  interrogar a Mason, que por aquel entonces estaba de paso en Inglaterra. Escribió una carta explicando a Wyatt que su ayudante se retrasaría debido a una repentina enfermedad. Sabía que entendería el verdadero motivo de la demora.

Wyatt se encontraba en Toledo, y se había hecho una buena idea de lo que se tramaba contra él. En noviembre de 1538, llegó a España la noticia de las detenciones de la madre y el hermano de Reginald Pole, junto con el Marqués de Exeter. El cerco en torno a Wyatt se cerraba. La acusación más grave hacía referencia a su reunión con Pole en Niza. Elizabeth, que fue interrogada al respecto, declaró que nunca llegaron a encontrarse debido a la mutua antipatía que se profesaban.

Al no recibir noticias de Elizabeth, Wyatt temía que la hubiesen detenido. Se cree que escribió a Cromwell, y que éste quemó la carta por su contenido potencialmente incriminatorio. Solo se conserva la respuesta, en la que Cromwell explica que Exeter había sido conducido a la Torre, junto con “algunos sirvientes sin importancia“. Es decir: Elizabeth estaba a salvo.

En el invierno de 1538, Wyatt estaba de los nervios. Cromwell le prohibía abandonar España en el peor momento para ser embajador inglés en el país. La tumba de Santo Tomás Becket (un mártir católico) había sido profanada. Los españoles estaban furiosos, y se rumoreaba una respuesta armada. Una vez más, el Papa envió al cardenal Pole para espolear los ánimos contra Enrique VIII.

Tumba de Santo Tomás Becket en Canterbury

Tumba de Santo Tomás Becket en Canterbury

En un entorno completamente hostil, Wyatt cambió de forma drástica su estrategia diplomática: de “amigo de los españoles” pasó a ser una voz crítica dentro de la corte imperial. Defendía públicamente a Enrique y atacaba con ferocidad a Pole y al Papa. Se aseguró de que todos tuviesen claro que era leal a Inglaterra.

La campaña de desprestigio de Pole tuvo el efecto deseado (el cardenal no fue bien recibido en España), pero Wyatt se ganó una advertencia de Carlos I: si no tenía cuidado con lo que decía, la Inquisición podría iniciar un proceso en su contra por herejía. Wyatt estaba desesperado: sus compatriotas ingleses querían cortarle la cabeza por papista, y los españoles querían quemarlo por hereje. Pese a todo, reafirmó su lealtad a Enrique planeando un nuevo intento de asesinato de Pole.

En abril de 1539, tras casi dos años en España, Wyatt no podía más. Envió una enigmática carta a Cromwell, en la que afirmaba estar en conocimiento de una información de gran importancia para el rey, que solo podía comunicarse en persona. En otras palabras: no iba a esconderse durante más tiempo; estaba dispuesto a hacer una declaración detallada sobre sus acciones como embajador en la corte imperial.

Wyatt abandonó España el 3 de junio de 1539, en cuanto su sucesor (Richard Tate) se instaló en Toledo. En Inglaterra le esperaban 18 de meses de calvario. Y una nueva visita a la Torre de Londres.

Fuente principal:  SHULMAN, NICOLA. “Graven with Diamonds. The Many Lives of Thomas Wyatt: Courtier, Poet, Assassin, Spy“. Short Books, 2011.
Fuente secundaria: “The Poetical Works of Sir Thomas Wyatt”. Text edited by Charles Cowden Clarke. Edinburgh, 1868.

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1503

Thomas Wyatt nace en el Castillo de Allington (Kent). Sus padres son Sir Henry Wyatt (por entonces, Tesorero de la Real Cámara) y Anne Skinner. Es el primogénito; a Thomas le seguirían Margaret y Henry.

1516

Ingresa en el St. John’s College de Cambridge. Se sabe que cursó estudios de Arte, pero se desconoce durante cuánto tiempo. Algunas fuentes (Gilfillan y Cowden) indican que ingresó en Cambridge un año antes y que posteriormente completó sus estudios en Oxford.

1520

Se casa con Elizabeth Brooke, hija de Lord Cobham.

1521

Nace su hijo Thomas, conocido como Thomas Wyatt “el joven”, futuro cabecilla de un levantamiento popular en contra del matrimonio de la Reina Mary I (María I) de Inglaterra con Felipe II de España.

1524

Wyatt es nombrado “Guardián de las Joyas del Rey”.

Participa en un torneo en Greenwich junto a otros cortesanos (entre ellos: su cuñado Sir George Cobham, Sir Francis Bryan, John Poyntz y Henry Norris; Wyatt escribiría varios poemas dedicados a los dos últimos). El propio Henry VIII (Enrique VIII) participa en los juegos.

1525

Wyatt es nombrado “Escudero del Cuerpo Real” (una especie de guardaespaldas del Rey).

Empieza a interesarse por Anne Boleyn (Ana Bolena).

Se separa de su mujer, a la que acusa de adulterio.

1526

Acompaña a Sir Thomas Cheney durante una misión diplomática en Francia.

Ayuda a negociar la participación de Inglaterra en la futura Liga de Cognac (una alianza entre Francia, Florencia, Venecia, Milán y el Papa Clemente VII en contra de España y el Emperador Carlos V (Carlos I de España). Inglaterra asumiría el rol de “protector de la Liga”, pero sin llegar a ser miembro debido a su enemistad con Francia).

Durante su estancia en Francia, Wyatt conoce a Guillaume Budé, Mellin de Saint-Gelais y Clément Marot, cuyas obras serían de gran importancia para él.

1527

Por petición propia, acompaña a Sir John Russell a Roma en una misión de ayuda al Papa Clemente. La Liga de Cognac no ha conseguido evitar el avance de Carlos V en Italia, y las tropas imperiales asedian Roma. Wyatt es enviado a Venecia y Ferrara con el objetivo de conseguir tropas y ayuda financiera.

Durante su recorrido por Italia, Wyatt conoce a Pietro Bembo, Ludovico Ariosto y Niccolò Machiavelli (Nicolás Maquiavelo).

Camino de Bolonia, es capturado por tropas imperiales. El embajador inglés en Italia, Giovanni Casale, negocia su liberación.

Abandona Italia unos días antes del saqueo de Roma por las tropas del Emperador.

De regreso a Inglaterra, descubre el interés del Rey en Anne Boleyn. Se rumorea que le confiesa a Henry VIII su antigua relación con Anne.

– Traduce para la Reina Catalina un ensayo de Plutarco (“Sobre la paz de la mente“) a partir de una versión en latín de Guillaume Budé.

1528

Es nombrado Mariscal y enviado a Calais. Podría tratarse de un exilio impuesto por el Rey, debido a la antigua conexión entre Wyatt y Anne Boleyn.

1532

Anne Boleyn se convierte en la amante oficial de Henry VIII y es nombrada Marquesa de Pembroke.

– Wyatt asiste en Calais, junto a otros miembros de la Corte, al encuentro de Henry VIII y Anne Boleyn con el Rey François I (Francisco I) de Francia.

Primeras evidencias de su amistad con Thomas Cromwell, que le protegería en numerosas ocasiones.

1533

28 de Enero: Henry VIII se casa con Anne Boleyn.

1 de Junio: Wyatt ejerce de Aguador Real en la coronación de Anne.

7 de Septiembre: Anne Boleyn da a luz a Elizabeth (futura Isabel I de Inglaterra).

1534

Wyatt es obligado a enrolarse durante un tiempo en la Armada, tras participar en una pelea en la que muere un sargento.

1535

18 de Marzo: Es nombrado Caballero (y pasa a ser Sir Thomas Wyatt).

1536

Se le relaciona por primera vez con Elizabeth Darrell, que sería su amante oficial durante el resto de su vida.

Febrero: Tras sufrir un aborto, Anne Boleyn pierde el favor del Rey.

Abril: Cromwell crea una comisión para investigar el comportamiento de Anne Boleyn. El músico Mark Smeaton confiesa haber cometido adulterio con la Reina. Sir William Brereton, Sir Henry Norris y Sir Francis Weston también son arrestados bajo el mismo cargo. El hermano de la Reina, Thomas Boleyn (Vizconde de Rochford) es arrestado y acusado de incesto.

5 de Mayo: Wyatt es arrestado y encerrado en la Torre. Se desconocen los motivos de su arresto, aunque sus contemporáneos asumen que se debe a que había sido amante de Anne Boleyn. En una carta, Wyatt achaca su arresto a una conspiración de Charles Brandon (Duque de Suffolk) en su contra.

17 de Mayo: Smeaton, Brereton, Norris, Weston y Rochford son ejecutados.

– 19 de Mayo: Anne Bolyen es ejecutada. Desde la Torre, Wyatt es testigo de su muerte.

30 de Mayo: El Rey se casa con Jane Seymour.

– 14 de Junio: Wyatt es liberado y enviado al castillo de Allington para que “reflexione sobre su conducta”.

31 de Julio: Wyatt recibe al Rey en el Castillo de Allington.

10 de Noviembre: Muere su padre, Sir Henry.

– Wyatt es nombrado Sheriff de Kent.

1537

Wyatt es nombrado embajador en la corte del Emperador Carlos V. Su objetivo principal es impedir una posible alianza entre Francia y España en contra de Inglaterra.

22 de Junio: Tiene su primera audiencia con el Emperador Carlos V.

Se cree que durante su estancia en España escribe parte de los poemas que figuran en el Manuscrito Egerton. (Más información sobre el Ms. E en este enlace y en el artículo “La marca misteriosa”).

Noviembre: Wyatt informa al Emperador del nacimiento de Edward (futuro Eduardo VI), hijo del Rey de Inglaterra y Jane Seymour (que fallece poco después de dar a luz).

1538

Abril: Edmund Bonner (futuro Obispo de Londres) y Simon Heynes (Diácono de Exeter) son enviados en misión especial a Francia y España, con objeto de ayudar a Wyatt en su embajada.

Mayo: A petición del Emperador, Wyatt viaja a Inglaterra con una doble propuesta de matrimonio: entre el Príncipe Luis de Portugal y la Princesa Mary, y entre el Rey de Inglaterra y la Duquesa de Milán. Carlos V le promete que no firmará ningún tratado con Francia si regresa con una respuesta antes de 25 días (un plazo imposible de cumplir).

Junio: España y Francia firman el Tratado de Niza. A su regreso de Inglaterra, Wyatt presenta una queja ante el secretario del Emperador, el Cardenal Granvela.

Septiembre: en dos cartas escritas a Cromwell, Bonner acusa a Wyatt de varios cargos: en primer lugar, de mala conducta durante su etapa como embajador en España (en donde, según Bonner, alternaba con prostitutas); en segundo lugar, de valorar más su posición en la Corte española que sus servicios al Rey de Inglaterra (contra el que, siempre según Bonner, albergaba rencor por su encarcelamiento en 1536); y finalmente, de conspirar con el Cardenal Reginald Pole para organizar un ataque de las potencias europeas a Inglaterra. (Más información sobre Pole en este enlace).

Octubre: Se informa a Wyatt de que está bajo sospecha. El Consejo Privado del Rey interroga a su círculo más cercano. Aparentemente, Wyatt es exonerado por el propio Henry VIII.

1539

Enero: España y Francia firman el Tratado de Toledo.

Marzo: Wyatt escribe a Cromwell contándole que en su próximo viaje a Inglaterra informará al Rey sobre una conspiración que podría tener lugar en Italia (probablemente el intento de asesinato del Cardenal Reginald Pole).

Junio: Wyatt abandona Toledo y regresa a Inglaterra, vía Lisboa.

– Noviembre: Visita al Emperador en Francia y los Países Bajos. Su objetivo es descubrir si Carlos V y Franciso I planean un ataque sobre Inglaterra. En París, se reúne con Bonner (por aquel entonces, embajador inglés en Francia).

– Diciembre: Tiene una audiencia con el Rey Francisco I de Francia.

1540

Enero- Mayo: Acompaña a la Corte del Emperador a París, Bruselas y Gante. Informa puntualmente al Rey y a Cromwell de las intenciones de Carlos V. Asegura que el Emperador teme una alianza protestante contra él (Henry VIII acaba de casarse con Anne de Cleves), pero que desconfía demasiado del Rey de Francia como para organizar una invasión conjunta de Inglaterra.

– Mayo: Thomas Wyatt regresa a Inglaterra.

– Junio: Cromwell es arrestado (debido al matrimonio fallido de Henry VIII con Anne de Cleves).

– 28 de Julio: Wyatt contempla la ejecución de Cromwell. El mismo día, Henry VIII se casa con Catherine Howard (Catalina Howard).

1541

17 de Enero: Tras la muerte de Cromwell se reavivan las acusaciones de Bonner a Wyatt, que de nuevo es encarcelado en la Torre. Los principales cargos en su contra son los de conspirar con el traidor Reginald Pole, confraternizar con los enemigos católicos y boicotear los intereses del Rey de Inglaterra durante su embajada en España.

– 20 de Enero: El Consejo Privado ordena confiscar todos los bienes de Wyatt, e interrogar a su amante, Elizabeth Darrell (que por aquel entonces estaba embarazada de Francis Darrell, hijo ilegítimo de Wyatt).

– Febrero-Marzo: El Consejo Privado ordena a Wyatt que escriba un informe sobre su comportamiento como embajador en España. En una apasionada defensa, Wyatt asegura que sus contactos con Reginald Pole tenían como objetivo recabar información para utilizarla en su contra, y que las acusaciones de Bonner son maliciosas e interesadas.  (Parte de su defensa puede leerse en este enlace). No existe constancia de que Wyatt llegase a ser juzgado.

– 26 de Marzo: El Consejo Privado informa de que Wyatt ha confesado todas sus faltas, mostrado arrepentimiento. El Rey decide perdonarle, al parecer gracias a la mediación de la Reina Catherine Howard.

– Abril: Se nombra a Wyatt Capitán de un destacamento de 300 hombres y se le envía a proteger Calais.

– 12 de junio: Hace testamento en favor de su amante, Elizabeth Darrell, y de su hijo ilegítimo, Francis.

1542

13 de Febrero: La Reina Catherine Howard es ejecutada por fornicación y adulterio. Se le encargan a Wyatt algunas de las funciones del amante de la Reina, Thomas Culpeper.

– 3 de Octubre: Se le ordena ir a Falmouth para escoltar al embajador del Emperador, Montmorency de Corrierez, hasta Londres. En el camino sufre un acceso de fiebre y se detiene a descansar en la casa de Sir John Horsey, en Sherborne (Dorset).

– 11 de Octubre: Thomas Wyatt muere y es enterrado en la cripta familiar de Horsey, en la Abadía de Sherborne.

1557

– Richard Tottel publica una recopilación de los poemas de Thomas Wyatt.

Fuentes consultadas:

– Sir Thomas Wyatt. A literary portrait. Selected poems with full notes, commentaries and critical introduction by  H. A. Mason. (Bristol Classical Press, 1986).

Sir Thomas Wyatt. The Complete Poems. Edited by R. A. Rebholz. Penguin Classics, 1978).

The Poetical Works of Sir Thomas Wyatt. With Memoir and Critical Dissertation by the Rev. George Gilfillan. Text edited by Charles Cowden Clarke. (Edinburgh: James Nichol, 1861).

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Transcripción de las referencias a Thomas Wyatt (denominado Mestre Hihuet) en la “Crónica del Rey Enrico Otavo de Ingalaterra escrita por un autor coetáneo y ahora por primera vez impresa é ilustrada, con introducción, notas y apéndices, por El Marqués de Molins” (Madrid: Librería de los Bibliófilos, 1874), que puede consultarse en la Biblioteca Digital de Castilla la Mancha.

A pesar de que en el manuscrito revisado por el Marques de Molins se dice que el autor de la Crónica original era “un hombre de letras valenciano que fue a Inglaterra con doña Catalina“, Nicola Shulman argumenta en su libro “Graven with Diamonds” que probablemente se tratase de un mercader español en Londres, amigo de un sobrino de Thomas Cromwell (en la Crónica, Crumuel) y del hijo del propio Wyatt.

Como curiosidad, añadir que los expertos en Wyatt no dan credibilidad a la supuesta carta del poeta en la que relata sus amoríos con Anne Boleyn, ya que consideran que el autor de la Crónica (español, católico y partidario de Catalina) estaba predispuesto en contra de la segunda esposa de Henry VIII.

Detalle de la portada

Índice de nombres (notas del Marqués de Molins)

HIHUET (Mestre); Wyatt, sir Thomas.

Cortesano y poeta célebre inglés, nació hacia 1503 en Allington Castle, condado de Kent, casi en el mismo tiempo que Ana Bolena. Criados en la misma comarca y educados en la propia corte Thomas y Ana, no es extraño que existieran muy pronto entre ambos relaciones amorosas. Hasta qué punto llegaron éstas no es fácil averiguar.

Audin y algunos quieren que fuesen meramente platónicas, amor sin esperanza, sin premio, sin pecado, de aquellos que sólo sienten los corazones puros y las imaginaciones poéticas. Sanderus y otros, por el contrario, llevan las cosas al extremo opuesto y nuestro venerable Rivadeneira (cap. VII.) se explica en términos harto crudos en la materia. El inédito manuscrito quiere mediar, y sin embargo, al ver á este primer amante de Ana escapar sano y salvo, le tendriamos por mejor que un Cartujo si no fuera por ciertos detalles, por ejemplo, la repeticion y cita de un lance de Bocaccio, tan impropio de la escasa erudicion del cronista, como natural en el poeta inglés, imitador de los italianos.

En todo caso, cuando se supo en Lóndres que Ana Bolena era nombrada marquesa de Pembroke, y asistia y brillaba en las ruidosas y no muy ascéticas visitas de Francisco I y Enrique VIII, el poeta quiso despedirse de la jovencita de Blickling, de su amada de la infancia, improvisando su Forget not yet, célebre hasta el día de hoy. ¿Fué verdadera esta despedida ó se volvieron á ver los amantes? Averigüelo Vargas; que lo que Enrique no quiso ver, segun Rivadeneira, no hemos de escudriñar nosotros.

En el manuscrito consta que asistió al torneo de Greenwich (80), que fué preso por Richard Cromwell cuando los demas cómplices de Ana Bolena (80), que fué tratado con mayor miramiento (81), que se declaró inocente y recordó lo que habia dicho al Rey ántes de casarse (81), que fué absuelto (88), que despues escribió una carta á Enrique detallando y describiendo cosas que mejor fuera callar (89), que siguió viviendo en la córte y en favor con Cromwell (143). Que fué, en fin, nombrado embajador de Cárlos V (91). Vino de embajador á España (1538) para preparar una reconciliacion (Harl. Mss. Aubin II, cap. XVII, página 295); murió de una fiebre maligna yendo de viaje á otra embajada en Shirebourne, condado de Dorset, 1541.

Capítulo XXVIII. Cómo Crumuel escribió al Rey, y cómo la Reyna y sus meninos fueron presos.

(…) Y el Rey cuando vió la confision, no le hizo provecho la comida; y como príncipe valeroso disimuló; y luégo mandó aderezar su barca y se va a Vuestmonster, y mandó que no cesasen las justas, y que, como acabase la fiesta, prendiesen secretamente al Mestre Nores, y al Bruiton, y al Mestre Hihuet, y los llevasen á la Torre (…) y las postas se comenzaron, donde Mestre Hihuet lo hizo mejor que todos.

Este Mestre Hihuet era un gentilhombre muy dispuesto, que no habia en la córte más lindo hombre que él. Y acabadas las postas, estándose desarmado, vino el capitan de la guarda y llamó al Mestre Nores y al Mestre Bruiton y díjoles: “Señores, el Rey os llama”. Y fueron con él, y tenía allí presta una barca, y sin que fuese sentido los llevó luégo á la Torre, y vino luégo el sobrino del Crumuel y dijo al Mestre Hihuet: “Señor, el Secretario, mi señor, os invia á rogar que le vayais a hablar, el cual se siente un poco mal dispuesto y está en Lóndres”. Y luégo fué con él.

Parece ser que el rey invió a Crumuel para que inviase por el Mestre Hihuet y que le desaminase. Y llegado á Lóndres, el Crumuel tomó al Mestre Hihuet aparte, y le dijo: “Mestre Hihuet, vos sabeis bien el grande amor que siempre os tengo y he tenido, y agora os hago saber que me pesaria en las entrañas que vos fuésedes culpante en lo que os quiero decir”.

Y díjole todo lo que pasaba; y el Mestre Hihuet fué maravillado, y respondió con grande ánimo, y dijo: “Señor Secretario, por la fe que debo á Dios y al Rey, mi señor, que no tengo yo de qué me recelar, porque no le he errado ni por el pensamiento, que bien sabe la Majestad del Rey lo que le dije ántes que se casase”. Y el Crumuel le dijo: “Pues, Mestre Hihuet, cumple que vayais á la Torre, y yo os prometo de os ser buen amigo”. Y dijo el Hihuet: “Yo iré de buena gana, porque, como estoy limpio, no temo”. Y luégo se fué con él Richard Crumuel, y ninguno sospechó que iba preso. Y llegado á la Torre le dijo el Richard al capitan de la Torre: “Señor capitan, el secretario Crumuel os envia á rogar hagais honra al señor Hihuet“. Y el capitan le metió luégo en una cámara, encima de la puerta, donde los dejarémos por decir cómo la Reyna fué presa, y el Duque, su hermano.

(…)  Y luégo hicieron dar tormento á la vieja Margarita y confesó cómo el Márcos, y el Mestre Nores, y el Bruiton dormian con ella, y que se hacia de tal manera, que el uno no sabía del otro; y fuéle demandado de Mestre Hihuet, y dijo que jamas le vió hablar con la Reyna á parte, si no fuese en público. Y el secretario Crumuel se holgó; porque amaba mucho al Mestre Hihuet.

(…) A todo esto que se hacia, estaba el buen Hihuet mirando de una ventana de la Torre, y todo el pueblo pensó que tambien habian de sacarle á justiciar, y el dicho Hihuet aquella noche escribió una carta al Rey, y dióla á un primo suyo para que la llevase al Rey, el cual la llevó; y lo que en ella se contiene es lo siguiente:

CAPÍTULO XXXI. Cómo Mestre Hihuet escribió una carta al Rey, y cómo fué perdonado.

La noche ántes que sacasen al Duque y á los otros á degollar, fué el buen Hihuet certificado que no saldria, y así tomó papel y tinta, y escribió al Rey lo siguiente: “V.M. sabe que ántes que se casase con la Reyna Anna Boloña, me dijo: “Hihuet, yo me quiero casar con Anna Boloña; ¿qué te parece?”. Y yo dije á V.M. que no lo debia hacer, y me preguntó por qué; y yo dije que era una mala mujer, y V.M., con enojo, me mandó que no pareciese en dos años delante dél. Y no me quiso demandar la causa; y pues que de palabra entónces no lo pude decir, será agora por escrito.

Y fué que un dia que el padre y la madre de la señora Anna estaban en la córte, ocho millas de Granuche, como todos saben que allí estaban de asiento, yo tomé aquella noche un caballo, y fuí allá, y llegué á tiempo que la Anna Boloña estaba acostada, y subí á su cámara, y como me vió, me dijo: “Jesus, Mestre Hihuet, ¿qué haces aquí á tal hora?”. Yo le dije: Señora, el corazon atormentado como el mio, ha estado tanto tiempo por vuestro, que por vuestro amor me ha traido aquí ante vuestra presencia, pensando recibiria consuelo de quien tanto tiempo lo ha traido tan penado”.

“Y lleguéme á ella, á la cama, y beséla, y estuvo queda y callando; púsele la mano en los pechos, y estuvo queda; y aún desmandando más bajo, asimesmo calló. Y queriéndome desnudar, ántes que me acabase de desnudar, oí una gran patada encima de la cámara donde ella dormia, y luégo la señora se levantó y vistióse una faldilla, y fuése por una escalera arriba, que estaba detras de su cama; y yo la estuve esperando más de una hora, y cuando bajó, no consintió llegase á ella”.

“Yo creo que me aconteció como á un gentilhombre en Italia, que andaba perdido, como yo, por una dama, y trájole su ventura á la mesma coyuntura que á mí, y la dama oyó una patada y se levantó y subió arriba; y aquel gentilhombre fué más avisado que yo; porque como fué subida la dama, se subió de allí á un poco tras ella, y hallóla que se estaba holgando con un mozo de establo. Y así creo que me aconteció á mi aquella vez, y si yo fuera tan avisado, viera lo que hizo”.

“Y hago saber á V.M. que dentro de ocho dias despues, yo la tuve á mi voluntad; y si V.M., cuando me desterró, se sufriera, le dijera lo que agora escribo”.

Y luégo que el Rey leyó la carta, mandó que luégo fuesen á la Torre y le trajesen al Mestre Hihuet. Y así, vino delante del Rey, y le besó las manos por la merced del perdon, y el Rey le dijo: “Hihuet, á mí me pesa que no te quise escuchar cuando me enojé contigo; y si no lo hice, fué que estaba ciego con esta mala mujer”. Y de aquella hora en adelante fué el Mestre Hihuet más quisto del Rey que nunca lo habia sido. Y muy pocos dias despues le invió por embajador al Emperador Cárlos Quinto, donde sirvió muy bien al Rey, y así, no hay más que hablar de él.

CAPÍTULO XLVIII. Cómo Crumuel fué degollado, y de lo que dijo en el cadalso.

(…) Y, entre todos aquellos señores, vió el Crumuel á Mestre Hihuet, el caballero que habia estado preso por amor de la Reyna Anna, y llamóle, y díjole: “¡Oh, gentil Hihuet, quédate á Dios, y yo te ruego ruegues á Dios por mí!”. Mucho fué el amor que siempre tuvo con este Mestre Hihuet. Y el Hihuet no le pudo responder, tantas eran las lágrimas que lloraba.

Todos aquellos señores se maravillaban en ver que el Mestre Hihuet hacia tanto sentimiento. Y como el Crumuel fuese hombre muy sabio, miró en ello y dijo en alto: “¡Oh, Hihuet, no llores; porque si yo no fuese más culpante que tú eras cuando fuiste preso, no sería venido á lo que estoy!”. Y todos los señores querian mucho al Hihuet; y así, disimularon, y otro pudiera ser que le prendieran por saber si sabía de alguna traicion que el Crumuel hubiese inventado.

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Reseña de “Grabado con diamantes. Las múltiples vidas de Thomas Wyatt: Cortesano. Poeta. Asesino. Espía”,  de Nicola Shulman. 

(Traducción del artículo de Charles Nicholl. The Guardian, 23 de Abril de 2011).

Thomas Wyatt fue el mejor poeta de la Corte de Henry VIII, aunque no siempre ha gozado de respeto por ello. Los primeros años del siglo XVI están considerados como uno de los puntos más bajos de la Literatura Inglesa, un período intermedio de mediocridad entre las cumbres de Chaucer y Shakespeare. CS Lewis lo apodaba la “Época Gris” y escribió sobre Wyatt: “Cuando es malo resulta plano, incluso nulo; y cuando es bueno, difícilmente puede situarse entre los poetas más cautivadores“. Hoy en día su reputación es mayor: hemos descubierto las sutilezas de su tono y el significado oculto detrás de su estilo aparentemente brusco. El incisivo estudio de Nicola Shulman nos lleva más allá, hurgando con entusiasmo en los antecedentes políticos de los poemas y encontrando en ellos “mensajes secretos” que no podían ser expresados abiertamente.

Ante todo, Wyatt fue un poeta cortesano que escribía para un entorno privado. No publicó en vida ninguno de sus poemas, que sobreviven en colecciones manuscritas. Una de ellas (el Manuscrito Egerton 2711 de la Biblioteca Británica) contiene más de 100 poemas, la mayor parte escritos de su puño y letra, con abundantes correcciones en cada página. Son de gran valor para la Historia de la Literatura en calidad de pioneros en el uso de algunas formas poéticas continentales, especialmente el soneto petrarquista. Pero para Shulman resultan de interés por el velado e íntimo relato de la vida en la claustrofóbica Corte de Henry VIII, con sus jóvenes impetuosos y sus mujeres “encadenadas con grilletes de oro”, sus luchas por el poder y el prestigio, y esos súbitos y a menudo fatídicos reveses de fortuna que se insinúan en las primeras líneas del poema más conocido de Wyatt: “They flee from me that sometime did me seek / With naked foot, stalking in my chamber.” (“Huyen de mí los que una vez me buscaron / Con pies descalzos, rondando mi cuarto”).

¿Estaba Thomas Wyatt enamorado de Anne Boleyn?

Carismático, encantador e inteligente, Wyatt siempre estuvo destinado a la Corte. Nació en 1503, en la residencia familiar del Castillo de Allington en Kent, aunque la familia era originaria de Yorkshire, lo que puede adivinarse en la franqueza de sus versos, y su indiferencia por “(…) la delicadeza del habla / Y el selecto placer del discurso”. Su padre, Sir Henry, ostentó un cargo político durante el reinado de Henry VII, en recompensa por su apoyo inquebrantable durante los años previos a la época Tudor (el emblema familiar muestra con orgullo unas tenazas, instrumento de tortura que presuntamente sufrió en sus carnes sir Henry durante los oscuros días de la monarquía York).

A los 13 años, el joven Wyatt pudo haber formado parte del séquito real en el bautizo de la Princesa Mary. Una macabra ironía, ya que la Infanta sería posteriormente conocida como “la Sangrienta” Mary, y entre las víctimas de su reinado estaría el propio hijo de Wyatt, decapitado por su lealtad hacia Lady Jane Grey. A los 17 años, Wyatt se casó con Elizabeth Brooke, hija de Lord Cobham. Una clásica unión dinástica con otro poderoso clan de Kent; aunque no tuvo éxito y la pareja se separó pronto. Wyatt vivió abiertamente con su amante, Bess Darrell, con quien tuvo un hijo ilegítimo. Su relación más conocida, con Anne Boleyn, es más polémica (una maraña de demandas y contrademandas) y uno de los asuntos clave del libro de Shulman. A mediados de 1520 Wyatt era uno de los escuderos del Rey (en parte sirviente, en parte compañero de juegos, en parte guardaespaldas) y un entusiasta participante en los juegos y torneos de caballería tan de moda en la época Tudor, así como de la interminable ronda de juegos amorosos que se ocultaban tras la apariencia del “amor cortés”.

Tal y como muestra Shulman, ese fue el terreno de cultivo para la lírica de Wyatt: poemas manuscritos que “cobraban vida en un simple pliego de papel escondido adecuadamente en el jubón de Wyatt, de modo que podía dárselos con disimulo a un amigo en una sala repleta de gente, o dejarlos en algún lugar para que los encontrase una joven. Podrían haber hecho su debut público en el programa de pasatiempos del círculo interno de la Corte. Pero también podrían haber sido prestados, divulgados y copiados, citados en parte o por completo, un verso o dos susurrados en el oído de alguien durante un baile o un juego”. En el centro de este núcleo de romance y chismorreos se encontraba la figura peligrosamente atrayente de Anne Boleyn. Hermosa, perspicaz y elocuente, tenía 17 años cuando llegó a la Corte en 1521, después de dos años empapándose de los modales de la época y la afectación de la Corte francesa. Anne llamó la atención de Henry inmediatamente, aunque tardarían 12 años en casarse en secreto (los inconvenientes de un divorcio real y sus repercusiones históricas en Europa explican ese retraso).

El alcance de la intimidad de Wyatt con Anne sigue siendo un misterio. Según fuentes de la época, cuando Wyatt supo de la intención del Rey de casarse con ella, le confesó que había sido su amante. Cuando la estrella de Anne se apagó en 1536, fue encarcelado en la Torre, aunque nunca lo acusaron formalmente (como le sucedió a otros) de mantener relaciones sexuales con ella. En un poderoso poema descubierto por Kenneth Muir en 1959, Wyatt comparte sus sentimientos mientras está en prisión – “These Bloody days have broken my heart” (Estos días sangrientos me han roto el corazón) – y el probable testimonio de la ejecución de Anne desde una ventana de la Torre de la Campana, en donde estaba retenido:

“La torre de la campana me mostró una visión
Que se clava en mi mente día y noche.
Allí descubrí, a través de una reja,
Que a pesar de todo el favor, el poder o la gloria
Aún resuena el trueno en el reino”.

Wyatt escribió un poema anterior sobre Anne, un soneto en el que desarrolla una metáfora de caza: “Quien quiera cazar, sé dónde hay una cierva / Excepto para mí, ¡ay! Pues ya no cazaré más”. No resulta difícil relacionar al cazador con el amante de Anne que advierte a otros del peligro, y los últimos versos tienden a confirmarlo:

Y grabado con diamantes en letras claras
Lleva escrito, alrededor de su hermoso cuello,
“Noli me tangere (No me toques), pues del César soy,
Y difícil de capturar, aunque parezca mansa”.

También es interesante un acertijo acerca de un palíndromo que aparece en el Manuscrito Egerton: “¿Qué palabra nunca cambia / aunque se le dé la vuelta de delante hacia atrás? La respuesta es la causa de mi dolor”. El título del poema fue añadido por otra mano: “Anna”. Estas pistas en forma de poemas no son suficientes para resolver la eterna pregunta, pero para Shulman sugieren que su relación fue mucho más profunda y peligrosa para Wyatt que el habitual intercambio cortesano de zalamerías.

Wyatt fue también un avezado diplomático. Durante su primera misión en Francia (1526), fue alabado como un hombre de “gran capacidad para anotarlo y recordarlo todo”. Al año siguiente estuvo en Italia, donde fue capturado por tropas imperiales cerca de Ferrara. Sus siguientes misiones fueron tareas ingratas, ya que se vio obligado a negociar un acercamiento imposible con el Papa y con el Emperador Carlos V (que resultaba ser, de forma poco conveniente, el sobrino de Catalina de Aragón). Esta parte de su trabajo justifica la palabra “espía”que aparece en el título de la obra de Shulman, aunque probablemente el calificativo de “asesino” sea exagerado.

La eliminación de Reginald Pole, un problemático exiliado católico, fue una idea gestada por Thomas Wyatt (entre otros). De esa época han sobrevivido varias cartas en clave, y alguna referencia descontextualizada acerca de la eficacia y rapidez del “veneno español”, pero se trataba más de un movimiento táctico que de un auténtico complot y no llegó a fructificar. Irónicamente, durante un segundo encarcelamiento en 1540, Wyatt fue acusado conspirar con Pole para traicionar al Rey.

Wyatt fue un superviviente, o al menos escapó varias veces del verdugo. Murió de unas fiebres a la edad de 39 años, volviendo de un encuentro diplomático rutinario en Falmouth. En una carta a su hijo escrita en 1537, repasaba una vida llena de vicisitudes: “mil peligros y obstáculos, enemistades, odios, encarcelamientos, pesares e indignaciones”. En esa misma época fue pintado por Holbein; se trata de un retrato al estilo Tudor, de un hombre corpulento y con entradas, y no poca amargura en la mirada. Shulman no es la primera en encontrar mensajes ocultos en sus poemas (la autora reconoce la influencia de la especialista en Wyatt Susan Brigdon). Esta investigación vívida y sensible nos muestra la gran resistencia del poeta, que escribió en un entorno de constantes peligros, y que representa a la perfección las “amargas alegrías” de la vida cortesana.

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Tras llevar algún tiempo en la Torre, el Consejo Privado le pidió que escribiese sobre las causas de su ofensa en la  Corte del Emperador. Wyatt respondió en una apasionada carta y, finalmente, fue liberado.

En esta ocasión, Wyatt no contaría con la ayuda de Cromwell (que había sido ejecutado por traición) pero sí con la de la reina Catalina Howard, que pidió al rey el perdón para Thomas. Los historiadores ven detrás de ello a Henry Howard, conde de Surrey, discípulo de Wyatt y primo hermano de la reina.

Ese mismo año, Enrique VIII le otorgó unas tierras en Lambeth, lo nombró administrador de una finca de Maidstone y le dio propiedades en Dorsetshire y Somersetshire, a cambio de otras de menor valor en Kent.

Wyatt se retira a Allington y se entretiene escribiendo sus Sátiras, dedicadas a su amigo John Poins. El invierno de 1541 y la primavera-verano de 1542 pasaron de forma agradable para el poeta. Además de las Sátiras, escribió una versión de los Siete Salmos Penitenciales. También ocupó su tiempo en mejorar su economía y supervisando la educación de su sobrino Henry Lee.

Abadía de Sherborne

Abadía de Sherborne

En el otoño de 1542 el rey le ordena ir a Falmouth para escoltar al embajador del Emperador, Montmorency de Corrierez, hasta Londres. Apresurándose por obedecer el mandato real, Thomas se enfrenta a una meteorología adversa y, a la altura de Sherborne, acaba contrayendo una fiebre maligna.  Horsey, uno de sus amigos más íntimos, acude en su ayuda; pero todo resulta ser en vano. Su cuerpo cede rápidamente ante la enfermedad y fallece el 10 ó el 11 de Octubre de 1542, a la edad de treinta y nueve años. Horsey enterró el cuerpo de Wyatt en su propia cripta familiar, en la Abadía de Sherborne.

De esta forma murió Sir Thomas Wyatt. Según sus contemporáneos, fue un hombre generoso y valiente, leal a sus amigos, pródigo con sus allegados y cultivado en todo tipo de conocimientos. En su “Defensa“, sin embargo, confesaba que no era en absoluto inmaculado: “Reconozco que no he cultivado la castidad, pero tampoco he pecado de abominación“.

Fuentes consultadas
  • Fuente principal – “The Poetical Works of Sir Thomas Wyatt”. Text edited by Charles Cowden Clarke. Edinburgh, 1868.
  • Fuente secundaria (actualizaciones) – THOMSON, PATRICIA. “Sir Thomas Wyatt and His Background”. Stanford University Press, 1964. 
  • Fuente secundaria (actualizaciones) – SHULMAN, NICOLA. “Graven with Diamonds. The Many Lives of Thomas Wyatt: Courtier, Poet, Assassin, Spy“. Short Books, 2011.

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Continuación de Biografía de Thomas Wyatt (I).

Antecedentes: La reina ha sido acusada de traición y encerrada en la Torre de Londres junto a varios de sus supuestos amantes (entre ellos, su hermano George Bolena y Henry Norris, el mejor amigo del rey y uno de los hombres más admirados en la Corte de Enrique VIII). La sombra de la sospecha sobrevuela entonces a Thomas Wyatt, y a punto está de resultar fatídica.

Algunos historiadores aseguran que Enrique VIII fue informado antes de su boda sobre la conexión entre Ana Bolena y Wyatt. Dependiendo de la fuente que se consulte, el informador varía entre el Duque de Suffolk y el propio Wyatt. El caso es que el rey desestimó esa advertencia. Pero, tras caer Ana en desgracia, el episodio volvió a tomar fuerza.

Charles Brandon, duque de Suffolk

Charles Brandon, duque de Suffolk

En la Semana Santa de 1536, Thomas Wyatt es hecho prisionero en la Torre tras una pelea con Suffolk, a quien Wyatt acusaba de conspirar en su contra. Sus contemporáneos estaban convencidos de que la detención se debía a que el poeta había sido amante de la reina. Pero nada de eso aparece en ningún documento “oficial” de la época.

Desde su celda en la Torre, parece ser que Thomas Wyatt es testigo de la ejecución de Ana Bolena, suceso que le insipiraría para escribir su célebre poema “Innocentia Veritas Viat Fides Circumdederunt me inimici mei.

Sin embargo, poco después de tan terribles acontecimientos, Thomas Wyatt es liberado sin haber sido sometido a juicio y se le ordena unirse al ejército del Duque de Norfolk, que intentaba sofocar una rebelión en Lincolnshire. Antes de que Wyatt llegase al lugar del combate, los rebeldes habían sido aplastados.

Los motivos de la liberación de Wyatt son tan misteriosos como los de su detención. Algunos biógrafos le atribuyen a Thomas Cromwell el papel de valedor de Wyatt. El propio padre del poeta, Sir Henry, escribiría una carta de agradecimiento al Primer Ministro de Enrique VIII por su inestimable ayuda en momentos tan difíciles. Cromwell apreciaba a Wyatt, pero su intervención en el asunto no estaba exenta de interés: al salvarle la vida se aseguraba un fiel servidor (y espía) de por vida.

Thomas Cromwell

Thomas Cromwell

Nicola Shulman apunta en “Graven with Diamonds” una teoría inédita respecto a los acontecimientos de mayo de 1536: cree que Wyatt fue interrogado durante su estancia en la Torre y que su declaración sirvió de alguna forma para condenar a la reina. Desde el punto de vista de Shulman, el poema “Innocentia Veritas Viat Fides Circumdederunt me inimici mei” cobra un sentido totalmente diferente: el de los remordimientos del poeta por su traición (voluntaria o involuntaria).

Pese a lo sucedido, Wyatt continúa gozando de la confianza del rey, y al año siguiente es nombrado Sheriff de Kent. Poco después es enviado al continente para mediar en la disputa entre Enrique VIII y el Emperador Carlos V, que estaba indignado por el trato que había recibido Catalina de Aragón y se mostraba interesado en promover las aspiraciones al trono de la hija de ésta, María.

Cuando se marcha como embajador a España, ya sea por descuido o por la premura de su viaje, Wyatt deja sus asuntos privados en un estado de desorden total. Tal y como le dice Cromwell, “sin tratar, algo muy característico en un poeta“. Por aquel entonces, Wyatt había tomado como amante a Elizabeth Darrell, una antigua dama de compañía de la reina Catalina. Esta relación, que duraría hasta la muerte del poeta, le causaría no pocos problemas por el catolicismo beligerante de la dama.

Carlos I de España y V de Alemania

Carlos I de España y V de Alemania

En abril de 1537, Thomas Wyatt llega a España, en donde permanecería durante más de dos años. Su erudición sorprendió gratamente a los españoles (especialmente a Carlos V), pero Thomas estaba abrumado por la complejidad de su misión y por las tretas del Emperador y sus consejeros. Sería durante su etapa en España cuando Wyatt transcribiría la mayor parte de sus poemas. En uno de ellos, “Mine Own John Poins”, el poeta alaba la vida en el campo y escribe cínicos comentarios sobre las Cortes extranjeras.

En 1539 regresa a Inglaterra, en donde el rey le otorga una grata bienvenida. Thomas se apresura en viajar a Kent para descansar durante unos meses en la tranquilidad de su hogar, junto a Elizabeth Darrell. Pero a finales del mismo año, Carlos V atraviesa Francia para conquistar los Países Bajos y Wyatt es enviado a París como embajador, con el objetivo de vigilar sus movimientos. Primero se reúne con el rey de Francia en Blois y después se entrevista con el propio Emperador en Chateaureault, acompañándolo a París, Bruselas y finalmente a Gante.

Convento de Aylesford

Convento de Aylesford

Las cartas que envía a Inglaterra son sagaces y lúcidas, pero testifican el disgusto que le provoca su cometido y la impaciencia por regresar a su país. Finalmente, sus deseos son cumplidos a mediados de mayo de 1540. De nuevo es bien recibido por el rey con todo tipo de halagos y muestras de aprobación. Durante una de sus visitas al continente, y tras clausurarse los conventos y monasterios en Inglaterra, había solicitado el convento de Aylesford, en Kent. Gracias a la intervención de Cromwell se le concede, uniéndose al resto de propiedades familiares de Allington.

Wyatt había realizado un excelente servicio en el continente, en particular detectando y frustrando las conspiraciones del Cardenal Pole, que había sido enviado desde Roma a España con el propósito de unir al Emperador y al rey de Francia en una alianza en contra de Inglaterra. Pero gracias a Wyatt, Pole fue recibido con frialdad en Madrid y ante su disgusto tuvo que retirarse a Avignon.

El cardenal Reginald Pole

El cardenal Reginald Pole

Cuando Wyatt regresa de nuevo a casa, encuentra que sus enemigos han tergiversado su conducta en el continente. El futuro obispo de Londres, Edmund Bonner (“Bonner el Sangriento“, tristemente famoso por quemar católicos durante el reinado de Enrique VIII y protestantes durante el reinado de Mary I), había visitado a Wyatt durante su embajada, desarrollando una amarga enemistad en su contra. Alentado por la caída de Cromwell, acusó a Wyatt de confraternizar sospechosamente con los españoles, de intercambiar correspondencia con el Cardenal Pole y de haberle faltado al respeto al rey.

El obispo Bonner

El obispo Bonner

Estas acusaciones provocan la ira de Enrique VIII, que encierra a Thomas de nuevo en la Torre de Londres, en donde fue tratado con mayor severidad que durante los acontecimientos de 1536. Al menos eso se deduce de las líneas que Wyatt le escribe en prisión al diplomático Sir Francis Bryan, amigo suyo y primo de Ana Bolena:

Los suspiros son mi comida; la bebida, mis propias lágrimas. El constante tintineo de las cadenas acaba conmigo, el aire cargado y hediondo me quita la vida. La inocencia es toda la esperanza que me queda, en mi celda tan sólo puedo oír la lluvia y el viento.  Mas la rectitud prevalecerá sobre los ataques maliciosos. Estoy seguro, Bryan, de que esta herida se curará. Pero, ¡ay!, la cicatriz aún permanece“.

(Nota: mientras está en prisión, Thomas Wyatt escribe una apasionada defensa que puede leerse en el apartado “cartas”).

Continúa en Biografía de Thomas Wyatt (III).

Fuentes consultadas
  • Fuente principal – “The Poetical Works of Sir Thomas Wyatt”. Text edited by Charles Cowden Clarke. Edinburgh, 1868.
  • Fuente secundaria (actualizaciones) – THOMSON, PATRICIA. “Sir Thomas Wyatt and His Background”. Stanford University Press, 1964.
  • Fuente secundaria (actualizaciones) – SHULMAN, NICOLA. “Graven with Diamonds. The Many Lives of Thomas Wyatt: Courtier, Poet, Assassin, Spy“. Short Books, 2011.

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Sir Thomas Wyatt fue uno de los precursores de la poesía en Inglaterra, y con Surrey, Byron o Walpole, uno de los aristócratas que contribuyeron notablemente al desarrollo de la literatura inglesa.
    Thomas descendía de una antigua familia, asentada durante generaciones en Southange (condado de York). Su padre, Sir Henry Wyatt, fue un fiel servidor de la Casa de Lancaster durante la Guerra de las Dos Rosas.
      En 1483, Sir Henry tomó parte en la revuelta organizada contra Ricardo III y a favor del pretendiente Lancaster al trono de Inglaterra: Henry Tudor, por entonces Conde de Richmond y exiliado en Francia. Pero el levantamiento no tuvo éxito y Sir Henry fue hecho prisionero.
        Cuentan las crónicas familiares que el rey Ricardo intentó que Sir Henry le jurase lealtad: “¿Por qué eres tan estúpido, Wyatt? No sirves más que al reflejo de la luna en el agua, a un miserable fugitivo. Abandónale, sé mío y te recompensaré por ello“. Pero el padre de Thomas se negó a traicionar a Henry Tudor y fue torturado por ello (al parecer con unas tenazas, instrumento que más tarde se añadiría al escudo de los Wyatt).
          Retrato de Sir Henry Wyatt

          Retrato de Sir Henry Wyatt

          Estas crónicas familiares narran todo tipo de historias, algunas más creíbles que otras, sobre las penurias que tuvo que afrontar Sir Henry durante su cautiverio. Como curiosidad cabe apuntar que su retrato, pintado por Hans Holbein, es el único en toda la obra del célebre pintor en donde un personaje muestra su dentadura, rota a causa de las torturas. Algunos ven en ello el deseo de inmortalizar la lealtad de los Wyatt hacia los Tudor (el lema personal de Sir Henry, era “Oublier ne puis“, “No puedo olvidar”).

          Ricardo III fue derrotado en la batalla de Bosworth (1485), y Henry Tudor coronado nuevo rey de Inglaterra. Una vez en el trono, Enrique VII no olvidó la lealtad de Sir Henry y lo nombró miembro de su Consejo Privado. En 1493, Sir Henry Wyatt era lo suficientemente rico como para permitirse la propiedad de Allington, en el condado de Kent, que sería la residencia familiar durante años.

          Castillo de Allington

          Castillo de Allington

          En aquel tiempo el condado de Kent era una zona turbulenta, propensa a la rebelión, por lo que el rey envió allí a algunos de sus súbditos más leales. Entre los vecinos de los Wyatt se encontraban los Cheney de Shurland, los Brooke de Cobham, los Poynings de Westenhanger y los Bolena de Hever.

          Los lazos creados con estas familias serán de vital importancia para Thomas Wyatt, el primogénito de Sir Henry. Como veremos más adelante, acompañará a Thomas Cheney en su primera misión diplomática, se casará con Elizabeth Brooke, creará una amistad de por vida con Thomas Poynings, e historiadores y críticos literarios especularán durante más de 400 años sobre su relación con Ana Bolena.

          Tras la muerte del Enrique VII, Sir Henry Wyatt fue nombrado Consejero de Asuntos Públicos, y bajo el mandato de Enrique VIII obtuvo numerosas muestras de distinción. El mismo día de la coronación del nuevo monarca, el padre de Thomas fue investido Caballero de Bath. Durante la batalla de Spurs (1513) fue nombrado Caballero Abanderado, llegando a ser Mariscal, Guardián de las Joyas del Rey y, finalmente, Aguador Real. En 1502 se casó con Anne, hija de John Skinner. Con ella tuvo tres hijos: Thomas, Henry y Margaret.

          St. John's College (Cambridge)

          St. John's College (Cambridge)

          Thomas Wyatt nació en 1503, en la residencia familiar de Allington. Su biografía es prácticamente desconocida durante los primeros 12 años de su vida, pero parece ser que contó con un tutor privado. Aproximadamente en 1515 ingresó en el St. John College de Cambrigde, en donde según algunos historiadores cursó estudios de arte. Merece ser destacado que Erasmo de Rotterdam fue profesor de Griego y Teología en esa misma universidad hasta un año antes de la llegada de Wyatt.

          En 1520, cuando sólo tenía 17 años, Thomas se casó con Elizabeth Brooke, hija de Lord Cobham. Un año después nació su hijo Thomas (apodado “Wyatt el joven” y ejecutado en tiempos de María I por alta traición, al encabezar la rebelión de Lady Jane Grey), cuyo padrino sería el Duque de Norfolk (tío de Ana Bolena). Pero el matrimonio no funcionó: tras acusar de adulterio a su esposa y repudiarla, Wyatt se separó en 1525.

          Thomas Wyatt, "el joven".

          Thomas Wyatt, "el joven".

          En ausencia de datos significativos, han surgido algunas leyendas acerca de esta época en la vida de Thomas Wyatt. Se cree que completó su formación académica en Oxford, y es seguro que acompañó a Sir Thomas Cheney en una misión diplomática a París y a Sir John Russell a Venecia y Roma.

          Sin duda alternó sus estudios con la vida en la Corte. Se sabe que participó en un torneo de caballería en la Navidad de 1524-25 (el torneo de Château Blanche, en donde Wyatt formó parte del equipo que defendía el castillo frente a los ataques del grupo comandado por el rey). Pero el primer suceso destacado tiene lugar en 1533, cuando Thomas sustituye a su padre como Aguador Real durante la boda de Enrique VIII con Ana Bolena.

          Antes de eso, necesariamente hubo de cultivar su mente con el estudio, servir en el ejército y brillar en la Corte. El joven Wyatt poseía todas las cualidades que lo convertían en un consumado cortesano, entre ellas una noble apariencia en la que, según su amigo y discípulo Surrey, “se encontraban fuerza y belleza; una cara de simetría perfecta, ojos brillantes, una boca de singular dulzura y un porte en el que se distinguían a partes iguales la dignidad del roble y la gracia del sauce“.

          Thomas Wyatt en su madurez

          Sir Thomas Wyatt en su madurez

          Entre sus múltiples habilidades figuraban hablar con fluidez español, francés e italiano, además de estar familiarizado con las lenguas clásicas. También cantaba y al parecer tocaba el laúd, sobresalía en el arte de la conversación, era un célebre poeta y todo un ejemplo del noble de la época: soldado y erudito, caballero y hombre de letras.

          Debido a estas cualidades se ganó el favor de rey, aunque al parecer utilizó más su influencia en favor de otros que de sí mismo. De esta forma, cuando alguien recibía un ascenso inesperado, se decía que había estado “en el gabinete de Wyatt“. Pero Thomas cayó en desgracia, posiblemente cuando se relaciona su nombre con el de la reina, Ana Bolena.

          Enrique VIII y Ana Bolena

          Enrique VIII y Ana Bolena

          Incapaz de darle un heredero varón a Enrique VIII, Ana fue acusada de traición y encarcelada en la Torre de Londres. Tras la declaración de Mark Smeaton, un músico que bajo tortura confesó ser su amante, la reina fue condenada a muerte. La sentencia se ejecutó el 16 de mayo de 1536.

          Poco se sabe sobre la verdadera naturaleza de la conexión entre Ana y Thomas. Siendo sus familias vecinas y aliadas, no resulta descabellado aventurar que se conociesen desde niños. Pero el matrimonio de Wyatt y la partida de Ana hacia la Corte francesa los habría separado durante un tiempo. En 1525, con Wyatt separado de su esposa y Ana de vuelta en Inglaterra, su amistad podría haberse reanudado.

          La poesía de Wyatt da algunas claves sobre la relación entre ambos: en un poema, el nombre de su amada es “Anna”; Thomas comenta que su vida estuvo en peligro durante el mes de mayo, cuando Ana fue ejecutada; la hermana de Wyatt, Margaret, asistió a la reina en el cadalso; y existen razones para creer que Ana leyó los poemas de Thomas durante su encierro en la Torre (al menos así se menciona en un pasaje de la colección Cotton). Sin embargo, no hay pruebas de que fuesen amantes o de que su atracción fuese algo más que platónica.

          La discusión al respecto es tan eterna como infructuosa. Los biógrafos de Wyatt suelen afirmar que fueron amantes; los de Bolena lo niegan. En todo caso, cuando el rey pretendió a Ana ésta abandonó cualquier relación previa. Y para cuando Bolena fue proclamada reina, Thomas Wyatt ya no estaba enamorado de ella. O al menos ya no lo estaba el protagonista de sus poemas.

          Pero para algunos críticos (como Nicola Shulman), la prueba más contundente de la intimidad entre Wyatt y Ana Bolena es que el poeta sobreviviera al fatídico mes de mayo de 1536.

          Continúa en Biografía de Thomas Wyatt (II).

          Fuentes consultadas
          • Fuente principal – “The Poetical Works of Sir Thomas Wyatt”. Text edited by Charles Cowden Clarke. Edinburgh, 1868.
          • Fuente secundaria (actualizaciones) – THOMSON, PATRICIA. “Sir Thomas Wyatt and His Background”. Stanford University Press, 1964.
          • Fuente secundaria (actualizaciones) – SHULMAN, NICOLA. “Graven with Diamonds. The Many Lives of Thomas Wyatt: Courtier, Poet, Assassin, Spy“. Short Books, 2011.

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